Magenta sobre amarillo
Tienden puentes entre verticales inexpugnables,
pasarelas, cosiduras, o quizás rastros, tendones,
desgarro de la tierra agrietada.
Un astro lunático, elipsoidal, amarillo
cruza el espacio inundando de claridad la atmósfera,
la grieta, haciéndose líquida en lo estrecho.
U ovoide fecundo que guardara, no visible, el agua.
Pero los vegetales, de profundas raíces
penetran los suelos, enmarañándolos,
por evitar erosiones magenta, contenidas en negro.
Sugieren el verde ausente, que se insinúa
en sus diversas formas, inducido desde los árboles erguidos
hasta tocar el borde del cielo, y convertirse en nublo,
como las matas ardiendo despeinadas,
hierbas locas de poca cabeza.
El arañazo de una mano de seis dedos,
hexagrama, cables de luz sin pájaros parados,
abotona la base y se hace centro,
hilera de orificios, ojales o pespunte.
Paraíso de las hormigas rosa. En erre.
El día llegará en que las tierras ahora fértiles,
se agrietarán resecas sin las lluvias necesarias.
Y no serán las lágrimas sólo saladas, sino radioactivas.
Con las retinas abrasadas, parecerán otros los colores.



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